CCOO reclama al Gobierno una estrategia para proteger a las personas mayores del COVID19

  • La evolución de la epidemia de COVID19 en España, actualmente en su punto más alto, muestra una relación directa entre edad y/o pluripatologías y los efectos más nocivos del virus.

Los datos disponibles hasta la fecha lo confirman: mientras el 48% de los contagios corresponde a población mayor de 60 años, los ingresos en UCI de este grupo representan el 70,6% del total. La tasa de letalidad también aumenta con la edad, alcanzando el 23% entre las personas mayores de 90 años. Las personas mayores de 60 años han sido las principales víctimas del virus hasta la fecha, suponiendo el 95% de los fallecimientos por su causa.

29/03/2020.
Ambulancia saliendo de un Centro de Mayores

Ambulancia saliendo de un Centro de Mayores

A día de hoy la mejor manera de proteger a las personas mayores y/o en situación de dependencia es el aislamiento, evitando los contactos que puedan facilitar la transmisión de la enfermedad. Puesto que las personas mayores pueden encontrarse en distintas situaciones, CCOO reclama a los Ministerios competentes que articulen una estrategia para proteger del contagio a las personas mayores, dando respuesta a toda la casuística: personas mayores válidas y autónomas, personas que requieren ayuda en su domicilio, personas residentes en centros de mayores.
CCOO lleva semanas reclamando que se preste especial atención a este colectivo. Con este objetivo se dirigió al Ministerio de Sanidad y al Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 con una propuesta de regulación común para el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia en el marco de la situación derivada por el Covid-19.


El sindicato identifica los tres objetivos que debe perseguir esta estrategia:


1. Garantizar a las personas en situación de dependencia una atención efectiva adecuada a la situación derivada por el COVID-19 y, de manera singular, a aquellas personas consideradas especialmente vulnerables.


2. Garantizar la protección de la salud de las profesionales que prestan los servicios de atención a la dependencia ante los riesgos derivados por el COVID-19.


3. Mantener en lo posible la actividad económica y el empleo del sector de atención a la dependencia, de modo que administraciones públicas, personas trabajadoras y empresas no se vean afectadas, en la medida de lo posible, por las consecuencias económicas de la crisis sanitaria.
Si bien en los últimos días se ha avanzado en el establecimiento de medidas y pautas de actuación en centros residenciales, la problemática del

Servicio de Ayuda a Domicilio sigue sin ser atendida, por lo que el sindicato sigue insistiendo en la necesidad de articular una regulación común que establezca criterios básicos generales. La dispersión de agentes que intervienen en la toma de decisiones sobre este servicio: empresas prestadoras, ayuntamientos y comunidades autónomas, alimenta la desinformación y el desconcierto.


Es imprescindible dotar a las trabajadoras de los adecuados equipos de protección y definir protocolos de protección y aislamiento, como se ha hecho en el caso de centros residenciales.


Para el sindicato la Ayuda a Domicilio debe ser considerada como un servicio esencial, que no pueda ser suspendido, al tiempo que deben reorganizarse los recursos para atender prioritariamente el aseo personal, la alimentación y medicación, sin exponer más allá de lo estrictamente necesario a las personas trabajadoras y usuarias. En este sentido, deben ser, en cualquier caso, los Servicios Sociales de Atención Primaria los responsables de valorar las situaciones personales y sociales de las personas usuarias.


Para que estas medidas sean efectivas y cumplan con el objetivo de proteger a las personas mayores y dependientes, se deberá, al mismo tiempo:


 Aumentar del número de profesionales.
 Mantener permanentemente la coordinación entre los servicios sanitarios y sociales, canalizada a través de la Atención Primaria del Servicio de Salud.
 Facilitar el material de protección: EPIS en cantidad suficiente para garantizar la seguridad de las personas trabajadoras y residentes.
 Realizar pruebas diagnósticas rápidas a trabajadoras y usuarias para la toma de decisiones sobre su clasificación, ubicación y aislamiento, llegado el caso. Pruebas diagnósticas que deben contar con una alta sensibilidad, capaces de detectar la presencia del virus en una proporción muy alta de casos.

 

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