CCOO denuncia que la prisión es un garbanzo negro en la lucha contra la COVID-19 en Asturias

    Cuatro nuevos casos y pendientes de una PCR sumados a los anteriores demuestran la alta vulnerabilidad de la plantilla penitenciaria de Asturias ante el COVID, que solo puede explicarse por razones de falta de protección y prevención en su actividad laboral.

    26/08/2020.
    Aumento de casos de Covid en la prisión asturiana

    Aumento de casos de Covid en la prisión asturiana

    El rebrote de COVID19 producido en la cárcel de Asturias demuestra que las medidas tomadas contra la COVID no son las adecuadas, en una región con los mejores datos de España, la cárcel es una lamentable excepción y se une a los rebrotes que se están produciendo en numerosas prisiones del Ministerio del Interior por haber realizado el proceso de desescalada y de apertura a la nueva normalidad sin medidas preventivas adecuadas a la realidad penitenciaria.


    La cárcel de Asturias tiene una tasa acumulada de casos 8 veces superior a la de Asturias, mientras la tasa acumulada de Asturias está en 31 casos por 10.000, y el personal de la prisión ya tiene una tasa de 222 por 10.000, equivalente a las peores zonas de COVID de Madrid o Cataluña. Una de las razones fundamentales es la falta de control de los contactos estrechos de los casos detectados y las medidas de cuarentena que deben de realizarse con los contactos estrechos, la cárcel de Asturias no tiene una política activa de rastreo de casos y contactos.

    No es una casualidad que pase esta situación en la prisión, CCOO presentó una batería de medidas necesarias para la apertura progresiva de las prisiones y su adaptación a la “nueva normalidad” que fueron desechadas porque los responsables penitenciarios no quieren ser conscientes de que la entrada del virus dentro de las prisiones en un riesgo extremadamente más peligroso que en otros ámbitos laborales, con una población laboral envejecida y con numerosas patología de vulnerabilidad y la población reclusa con graves problemas de salud en un elevado porcentaje de la misma.


    Si no se toman medidas serias de carácter preventivo que blinden a la prisión asturiana de la entrada del virus, habrá nuevos brotes y más graves problemas por falta de aplicar medidas básicas como las que defiende CCOO. 

    Es necesario, que todo el contacto de un interno con el exterior pase un periodo de cuarentena que garantice el no ingreso de la enfermedad en los módulos.

    Es urgente proteger y evitar la transmisión por vía del personal, para ello se debe de disponer de las mascarillas necesarias y en condiciones de salubridad. Además, hay que facilitar mascarillas fp2 al personal cuando los contactos son estrechos, como en bajada y subida de celdas, reparto de comidas, entre otros.


    Hay que habilitar alternativas de cumplimiento para los reclusos de tercer grado que eviten la presencia de un buen número de ellos en las dependencias penitenciarias.


    Por supuesto deben de contarse con el suficiente material preventivo e higiénico para que las normas de las autoridades sanitarias puedan ejercerse dentro de las prisiones también


    CCOO se ha mostrado a favor de recuperar las actividades normales de los centros penitenciarios y que la población reclusa pueda ejercer sus derechos legales plenamente, pero siempre garantizando las normas de salud pública y de protección de un colectivo especialmente vulnerable como es la población penal y del propio personal penitenciario. No puede haber derechos si el fundamental no está garantizado, sin salud no hay derechos.


    CCOO exige se arbitren estas medidas y el resto de las propuestas presentadas, para volver a frenar el ingreso del COVID en las prisiones, se puede y se debe evitar que el covid sea un problema endémico en las prisiones españolas.

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